La diabetes infantil es una condición crónica que afecta la forma en que el cuerpo de un niño procesa el azúcar en la sangre (glucosa). Existen dos tipos principales: la diabetes tipo 1, donde el cuerpo no produce insulina, y la diabetes tipo 2, donde el cuerpo no produce o no usa la insulina adecuadamente.
La diabetes tipo 1 es más común en niños y adolescentes, y generalmente se diagnostica cuando el cuerpo comienza a mostrar síntomas como sed excesiva, micción frecuente, fatiga y pérdida de peso inexplicable.
La diabetes tipo 2, que antes era más común en adultos, está aumentando en niños debido a la obesidad y la falta de actividad física. Los síntomas pueden ser similares a los de la diabetes tipo 1, pero también pueden incluir oscurecimiento de la piel en ciertas áreas del cuerpo.
El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son cruciales para prevenir complicaciones a largo plazo, como daño a los nervios, los riñones y los ojos. El tratamiento generalmente implica insulina, medicamentos orales, una dieta saludable y ejercicio regular.
El manejo de la diabetes infantil puede ser un desafío, pero con el apoyo adecuado de los padres, los médicos y otros profesionales de la salud, los niños pueden llevar una vida plena y activa.
